Copatrón de nuestro colegio y nuestra parroquia

Por equipo de redacción Salesianos Alcoy

Angelo Giuseppe Roncalli, el hombre que se convertiría en el Papa Juan XXIII, fue el tercero de los 13 hijos sobrevivientes de una familia de campesinos en el pequeño pueblo de Sotto il Monte, cerca de Bérgamo, en el norte de Italia en noviembre de 1881.

Roncalli se fue de casa para estudiar para el sacerdocio a los 11 años, pero incluso después de que se convirtió en Papa en 1958 a la edad de 76 años él evitó las trampas de su posición, y se negó a beneficiarse de ella, tanto para sí mismo como para su familia.

En su última voluntad y testamento, el Papa Juan XXIII escribió: «Nacido pobre, pero humilde y respetado, estoy particularmente contento de morir pobre. Doy gracias a Dios por esta gracia de la pobreza a la que juré fidelidad en mi juventud … que me ha fortalecido en mi determinación para nunca pedir nada -dinero o favores- ni para mí, ni para mis familiares y amigos».

Cuando Juan XXIII murió en junio de 1963 fue llorada en todo el mundo como «Il Papa Buono» («El Papa Bueno»). Dejó de su «fortuna» personal a sus familiares que le sobrevivieron menos de 20 dólares para cada uno.

El copatrón de nuestro colegio, parroquia y del barrio en donde nos encontramos ubicados es todo un ejemplo de humildad y trabajo por los más necesitados y un gran impulsar de la paz mundial.

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