Recuerdos de los 50 años de Salesianos Juan XXIII

Por Miguel Aránega García (Profesor de FP Salesianos Juan XXIII)

Venía de aburrirme en algún lugar, por orientación del claustro de 8º de EGB de otro lugar, estudiando asignaturas importantes en el pupitre y mirando no sé qué, en la pizarra, con libros de texto y profesores que impartían sus aburridas asignaturas de forma magistral, pero, no me enteraba de nada. No estaba cómodo. No era feliz. Tras dos cursos, abandoné desorientado sin saber, si hacía bien.

Quería estudiar electrónica, “una” de mis grandes pasiones. Y, esa fue la primera gran decisión de mi vida:

Conseguí plaza para estudiar electrónica en, Salesianos Juan XXIII, que no fue fácil por, la gran demanda. Talleres, cables, cortocircuitos, estaba en mi salsa. De vez en cuando teníamos pupitre y pizarra. Aprendíamos de una forma muy cercana y con cariño, a ser personas, también matemáticas (gracias Concha), Inglés (gracias Josep) humanística y Religión (gracias D. Gabriel, gracias D. Alfonso), Dibujo Técnico, Lengua, Educación Física, mucha ortografía (gracias D. José Cortés).

Me di cuenta que, valoraban el trabajo, el trabajo y el trabajo, así que, por qué no obtener la nota que quiero. Solo es cuestión de trabajar. Abundaban los trabajos técnicos, las prácticas en talleres y alguna excursión al aire libre.

Lo que más me llamó la atención fue, lo feliz que estaba, la cercanía de todos los profes, me acuerdo de todos o, casi todos. Cháfer en el taller de metal, Patxi, Miguel Alamar, Eduardo Benedí, en el de electrónica. Sin odiosas explicaciones magistrales, y con corazón, nos hacían llegar todos los conceptos y habilidades para alcanzar las capacidades técnicas y humanas.

Bromas, risas y juegos en los inmensos patios, profesores y alumnos. Todos éramos uno. Detrás del campo de fútbol, había un barranco al que en algunos recreos bajábamos unos cuantos a coger chatarra electrónica. Ahora no existe. Tras muchos escombros y mucho trabajo, trabajo y trabajo, D. José Luis Ramos, lo ha tapado con otro campo de fútbol y un huerto escolar.

El 31 de enero, festividad del maestro de los jóvenes, San Juan Bosco, nuestro guía, era una fiesta total de agradecimiento a don Bosco, amigo. ¡Cómo se adelantó a su tiempo! El sistema preventivo, prevenir de los peligros y orientar a los chavales para ser, buenos cristianos y honrados ciudadanos, educando con el corazón.

Desde mi primer curso, se quedaron en mi memoria las fechas del 31 de enero y 24 de mayo.

Y, fue el 24 de mayo de 1982, festividad de nuestra María Auxiliadora, cuando los compañeros de electrónica decidimos desfilar ataviados cual moros y cristianos. No fue nada fácil. Quedamos para preparar el evento. Sin móviles, sin ordenadores contactamos, quedamos y conseguimos unos trajes prestados por la Asociación de San Jorge.

Desfilamos ante el claustro de profesores y alumnos de F.P.I. Fue un recorrido brillante, al compás de la música que sonaba, acompañada de infinitos aplausos de todas las personas que se hallaban en las gradas de la pista de futbito, con su valla de metal, algo oxidada por la propia naturaleza del material, el mismo que se empleaba en un columpio con forma de bola, al igual que los columpios de los parques de la ciudad.

Nos quedamos a comer en los grandes patios, albergados por una gran carpa diseñada y construida por nosotros mismos para tan magno evento.

El cual, quedó inmortalizado por el jefe de estudios, D. Alfonso Doménech, salesiano y, profesor de religión e humanística, que además, tuvo el detalle de, fechar la foto por detrás. En blanco y negro y revelada, como antes se hacía.

Gracias al gran avance tecnológico, al que hoy asistimos, la he podido digitalizar enviar y publicar. En esas fechas, repito, ni móviles, ni ordenadores, ni redes, ni la Red, Internet.

En cierta ocasión, D. Alfonso, en clase de Religión dijo:” Pedid a María Auxiliadora, con Fe y seguro que os concederá lo que con Fe le pedís”. En ese momento con unos diecisiete años de edad, pensé: “pues, me gustaría ser profesor de Salesianos Juan XXIII. Aquí, soy muy feliz.”

Siete años después, en septiembre de 1989, encontré mi otra gran pasión, la educación de los jóvenes con los salesianos de don Bosco, con don Bosco y con María Auxiliadora, en el barrio de Juan XXIII de Alcoy.

Gracias, don Bosco. Gracias, María Auxiliadora.

Por cierto, ¡feliz Cincuenta Cumpleaños!

Ella, lo ha hecho todo.

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